Jobriath, emperador del glam

El registro vocal de Jobriath abarca toda una sucesión de estilos: desde el soul más sexy hasta el rock más agresivo.





Quizás el ejemplo más claro esté en su ya icónico I’amaman (“soy un hombre”), donde Bruce Wayne Campbell (sí, amigos, él es Batman) nos trae un sonido completamente adelantado a su época. Y ahí reside precisamente la razón por la que su nombre ha sido llevado al olvido: porque se adelantó a Bowie (diez años antes del payaso de Ashes To Ashes, en 1970 Jobriath creó su propio alterego: Space Clown), se adelantó a The Cure, a todo aquel sonido que mezclaba guitarras eléctricas con las melodías más poperas y pegadizas. Algo así como ABBA, pero con guitarras. Se adelantó al ambiente LGTB friendly donde ahora se nombra a Freddie Mercury, pero no a Jobriath, que murió de sida mucho antes que él, cuando esta enfermedad era, sin lugar a dudas, a penas conocida.

Jobriath caracterizado como Space Clown, a principios de los 70.

Portada del Ashes To Ashes de Bowie, 1980.


Fue un niño prodigioso del piano que desde el inicio dio por sabida su orientación sexual. Las discográficas, de hecho, no lo querían porque era demasiado homosexual. Con esto, una vez más, se adelantó también a Prince, que en 1992, once años después de la muerte de Jobriath, adoptaba oficialmente una identidad completamente ambigua: el perfecto equilibrio entre lo femenino y lo masculino. Jobriath era demasiado femenino para el glam, un género que precisamente llevaba -y lleva- por bandera la ambigüedad sexual.


Su legado permanece intacto, eso sí, lo que de alguna manera me hace sentir agradecido, porque estamos ante una obra que recién comienza a ser descubierta, una obra escasa, pero definitivamente eterna.



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